Que… ¿A caso no valoras tu vida?

Y ella me respondió,

– Cuando empiece a valorarla, dejare de intentar terminarla –

¿Qué no te das cuenta que jamás la valore?

Súbitamente mi vista baje

Y en una disculpa la perdone.

Lo que me había dicho había segado mi sed,

¿Sed de dinero?

¡NO!

Sed de poder…

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