La tradición por mi empezó desde que tengo memoria desde que mi tía Zoraida me lleva a pedir dulces a todas las casas cercanas de por aquí e incluso con forme fueron recorriendo los años nosotros fuimos recorriendo distancias, llegamos a recorrer hasta 3 o 4 horas caminando para pedir dulces, que en su mayoría de veces  eran frutas como naranjas y cañas, te diré que llenábamos bolsas tras bolsas, hacíamos nuestras rutas de tal manera que en ellas siempre regresábamos a casa para pasar a dejar la carga.

Más grande dejo de gustarme pedir porque me empezaba a dar pena de que un niño tan grande estuviera pidiendo dulces a la edad de 10 u 11 años fue la última noche que los pedí. Después solía a acompañarla por mi hermana ya únicamente para cargar las bolsas de dulces que de igual manera empezamos a seguir la misma ruta.

Poco a poco me fui metiendo en el mundo de los altares, teniendo una pequeña guía con el significado de ellos. Me toco una noche que no pude acompañar a mi hermana puesto que estaba enfermo a dar dulces a los niños que pasan, ciertamente moría de pena y no sé porque, quizás con las personas que los acompañaban pues los hacia cantar y todo.

 Y esta vez, no tendremos ni altares ni pedir dulces ni darlos ya que ese día salgo hasta las 10 de la noche y no llegare a dar los dulces, en la escuela no tendremos concurso de altares así que bueno… quizás sea un día normal.

Anuncios