La responsabilidad social corporativa se ha puesto de moda, pero… ¿es pasajera? Lo sustentable, lo ecológico o los movimientos  son una tendencia que las empresas no pueden obviar; la forma más fácil es a través de la RSC o responsabilidad social corporativa.

En éstos últimos años se ha popularizado un concepto denominado “Responsabilidad Social Corporativa (RSC)”, el cual es un concepto relativamente nuevo que nos dice que una empresa no sólo se tiene que dedicar a ganar dinero, sino que tiene que intentar dejar el mundo mejor de lo que se lo ha encontrado. Creo sinceramente que esto es verdad, ya que éste concepto es uno de los pilares fundamentales de la llamada ética empresarial, la cual sirve para poner un punto de humanidad en éste sistema capitalista lleno de voraces tiburones y que además puede proporcionar ventajas a la empresa.

Añadir criterios, sostenibilidad y bienestar social a la toma de decisiones, además del beneficio económico puro, parece demostrado como un inversión rentable para muchas empresas.

Actúa como la asunción voluntaria por la empresa de criterios éticos, sociales y medioambientales, y al mismo tiempo, la demanda pública frente a los impactos negativos de la actividad empresarial, se ha ido cimentando sobre múltiples frentes geográficos y contextuales: bien asociada a la dimensión del desarrollo, a la del deterioro de los bienes públicos globales, a la de la responsabilidad empresarial por productos defectuosos o a la de la pura filantropía.

Sin embargo, será sobre todo a partir de los años ochenta cuando se asista a una creciente conciencia pública sobre el papel de los negocios en la sociedad tras desastres medioambientales y sociales como los de Bhopal, Chernobyl y Exxon Valdez.

Junto a ello, a principios de los años noventa, el Informe Brundtland (1987) y la Cumbre de Río (1992) (Warhust, 2005) inspiraron un concepto de desarrollo más allá del crecimiento econó- mico y de la continua generación de riqueza definida exclusivamente en términos financieros para abarcar conceptos de equidad intra e intergeneracional y de calidad de vida. Se hablaba de desarrollo sostenible como el desarrollo que satisfacía las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las futuras generaciones para satisfacer las suyas.

En este contexto, frente a los planteamientos de la economía clásica que consideraba como fin último de la empresa la maximización de su valor para el accionista, la RSE venía a fundamentarse en la función social de la propiedad, esto es, que tanto la titularidad pública como privada de la propiedad, tienen que tener una legitimidad de origen y de ejercicio, justificada por su función social.

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es un elemento útil y eficaz para mejorar notablemente el modelo productivo de una empresa, porque une los criterios de eficiencia, sostenibilidad y prosperidad con al añadido valor de la diversidad, igualdad de oportunidades, respeto, tolerancia, etc.

La RSE por si constituye una gran oportunidad de mejorar los beneficios y bondades de las empresas, ya sean grandes o pequeñas.  Varios estudios demuestran que las empresas que avanzan y progresan en las políticas de RSE obtienen más productividad lo que repercute directamente en los resultados.

 

Entendiendo el Concepto.

Para entender un poco mejor el concepto, comenzaremos con definir el concepto de “Responsabilidad”.

La palabra Responsabilidad proviene del término latino responsum (ser capaz de responder, corresponder con otro). La responsabilidad es saber que cada decisión que tomamos tiene consecuencias positivas y negativas y que nosotros tendremos que hacer frente a ella, a través de las situaciones a favor o en contra que puedan resultar por haber tomado una decisión.

La responsabilidad se puede ver como la conciencia acerca de las consecuencias que tiene todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás.

En el campo del estudio o del trabajo; por ejemplo, el que es responsable lleva a cabo sus tareas con diligencia, seriedad y prudencia porque sabe que las cosas deben hacerse bien desde el principio hasta el final y que solo así se saca verdadera enseñanza y provecho de ellas.

Con la responsabilidad el individuo aprende a comportarse de manera que puedan confiar en él, ya que ésta garantiza el cumplimiento de los compromisos adquiridos y genera confianza y tranquilidad entre las personas.

Si actúo con libertad, soy responsable de lo que hago (y de lo que decido no hacer), de por qué lo hago, y de sus consecuencias positivas o negativas por realizar (o no haberlo realizado) algo.

En las empresas, la empresa es responsable de los puestos de trabajo que se han creado, del excelente producto que se está vendiendo, de la magnífica situación tecnológica de la planta de producción. Y también de las cosas negativas de mi planta, por ejemplo, de la mentira que se le ha dicho al cliente cuando preguntó si se le serviría el pedido a tiempo, en un restaurante, y de la contaminación de la atmósfera que provocan los humos de la fábrica, en una empresa manufacturara o del accidente de un trabajador en la planta, o de los impuestos que se debían pagar el año pasado y no fueron realizados pagué.

Todas las acciones (y omisiones) como propietario o directivo entran en la responsabilidad social de la empresa, lo mismo que las acciones de los subordinados y lo que hacen con los activos o desperdicios de la empresa.

Debemos de ver a la empresa como una comunidad de personas (propietarios, directivos, empleados) dentro de otra comunidad de personas, que es la sociedad en su conjunto. Soy responsable ante todos los que están dentro de mi empresa, su conducta cuando ellos se encuentran laborando y de los desechos de sus actividades.

Aquella responsabilidad moral de que hablábamos antes es una responsabilidad social, en cuanto que se asume y se manifiesta ante toda la sociedad, a la que, de un modo u otro, la empresa ha de dar cuenta de sus decisiones y de las consecuencias que se derivan de ellas.

Algunos ejemplos de la responsabilidad social corporativa son el respeto al medio ambiente, tratando de minimizar la huella ecológica que la empresa genera en su entorno, como la emisión de basura, desechos químicos o de gases con efecto invernadero. También otras políticas como el buen trato a los empleados, a través de respetar la orientación sexual de cada uno, brindar su espacio y el trato digno como personas, sueldos y salarios competitivos, entre otros. Puede ser también políticas relacionadas a mejorar el servicio al cliente, como seguimientos de compra, darle un plus en su producto o servicio y mejorar su experiencia de compra.

Ventajas de aplicar la RSC correctamente.

  • Mejora la imagen de la compañía.

Cualquier compañía sabe que si tiene buena imagen en la sociedad conseguirá vender más. Un buen ejemplo de esto el aumento de las ventas en los productos ecológicos o la condena de empresas que han maltratado el medio ambiente (el caso Volkswagen).

  • Fidelidad de clientes y empleados:

Si atiendes bien a un cliente y le das ventajas, no se va a ir a comprar a la competencia aunque tenga mejores productos que tú. En el caso de los trabajadores de la compañía, si están descontentos del trato que les das se van a ir a otra compañía aunque el sueldo sea menor. Conozco gente que se ha ido de una fábrica que pagaba buen sueldo pero explotaba a los trabajadores, los cuáles prefirieron un trabajo con mejor trato y menor salario.

  • Mejor capacidad de contratación y permanencia de los empleados.

Las personas admiran a las empresas que valoran a sus empleados, que les dan soporte y ayuda continua, aun en momentos difíciles. Además que los empleados se sienten más motivados y a gusto con el comportamiento de dicha empresa como tal.  Esto estimula a que los empleados permanezcan en la empresa y valore su empleo.

  • Mayor lealtad del consumidor.

Los consumidores admiran aquellas empresas que valoran a sus empleados, desarrollan proyectos sociales, se preocupan por el medio ambiente e invierten esfuerzos contra la corrupción. Por ello, la responsabilidad social es factor que garantiza la fidelidad del consumidor.

  • Valoración de la imagen y de la marca.

Las prácticas de responsabilidad social agregan valor a los negocios de la empresa, la cual puede valerse de ese potencial diferenciador para sus estrategias de negocios. Un ejemplo que ilustra estos conceptos son las investigaciones que desde el Reputation Institute realiza para conocer la percepción del consumidor en torno a la responsabilidad social. Los datos obtenidos muestran un consumidor preocupado por aspectos tales como la ética y el tratamiento a los empleados y dispuesto a premiar empresas que adoptan comportamientos socialmente responsables.

  • Sostenibilidad del negocio a largo plazo.

La perennidad de la empresa constituye también motivo de preocupación para los inversionistas. Las prácticas socialmente responsables disminuyen las contingencias de la empresa y permiten su control, reduciendo el riesgo del negocio como un todo.

  • Ventajas fiscales.

El estado suele recompensar a las empresas si realizan labores sociales. Lo malo de esto es que mucha gente aprovecha esto para realizar acciones fraudulentas.

  • Ganamos todos.

¿A quién no le gusta tener el medio ambiente limpio?, ¿A quién no le gusta trabajar a gusto y que todos estén contentos?, ¿A quién no le gusta estar en paz con la sociedad y que ellos estén felices de que estés allí? Con una buena RSC ganamos todos, tanto empresario, como trabajador, como medio ambiente.